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Entrevista con Roberto Ortega y Despina Papamichail

Entrevista con Roberto Ortega y Despina Papamichail

Cuando Roberto Ortega (Madrid, 1991) colgó la raqueta la temporada pasada, lo hizo pensando en desconectar del circuito, sobre todo de los viajes y el estrés que supone la competición. Jamás pensó que, apenas unos meses después, con la llegada de marzo, estaría de nuevo entre aeropuertos y recorriendo el WTA Tour, inaugurando su nueva etapa como entrenador. Una oportunidad llamó a su puerta, Despina Papamichail (Grecia, 1993), un proyecto que le ilusionó y que aceptó rápidamente.

Ahora que estamos en diciembre es momento de sentarse y hacer steadiness de cómo han ido las cosas. El madrileño, de 31 años, confiesa que todavía le queda mucho por aprender en esta faceta de coach; la griega, tan solo dos años más joven, asegura que lo mejor todavía está por venir. Dos caminos independientes que la vida se ha encargado de cruzar, dos personas en busca de un éxito que hasta ahora se resistió por separado. Antes de arrancar la pretemporada, ambos se sienta con Punto de Break para contar su historia.

Vamos al principio, ¿quién llamó a quién?

Despina: Yo estaba entrenando en la Academia Advert-In en Barcelona, pero llevaba un tiempo pensando en cambiar a algo privado, quería arriesgar, ver dónde está mi límite. Me dijeron que Roberto había dejado de jugar, que period un chico muy trabajador al que le encantaba el tenis, así que le dejé un mensaje. Así fue como empezamos a hablar.

¡Y otra vez a trabajar!

Roberto: En un principio, mi concept period tener un 2022 tranquilo, seguir entrenando para mantener la forma y jugar algunos equipos en verano. Ya no tenía esas ganas para viajar por los torneos, hasta que recibí el mensaje de Despi y no me hizo falta ni pensarlo. Al no conocernos, hicimos una semana de prueba y los dos estuvimos muy cómodos.

¿Tuviste que estudiar su perfil?

Roberto: En ese momento no seguía mucho el circuito femenino, por suerte ahora hay muchos vídeos que te sirven para estudiar, además de otros entrenadores que son amigos a los que suelo consultar. Igual que ella preguntó por mí, yo también pregunté por ella, es imprescindible que haya una sintonía entre los dos para que luego las cosas funcionen en pista y la convivencia sea agradable.

Después de casi un año juntos, ¿se puede decir que habéis acertado?

Despina: Sí, he acertado, estoy muy contenta. Mi única duda al principio period que Rober no había entrenado antes, pero enseguida me di cuenta que period buena persona, trabajador y también un gran jugador. Esos son los requisitos para ser buen entrenador: los aspectos tácticos los traía ya de casa, mientras que el resto de cosas se van sumando con el paso del tiempo.

¿Qué hace falta para ser un buen entrenador?

Roberto: Es importante estudiar para mejorar, ella siempre me cube que está contenta por cómo ha ido la temporada y cómo hemos entrenado, aunque es cierto que arriesgó mucho más que yo. Aquí ya no cuenta tanto cómo has jugado, sino cómo transmites al jugador, cómo le llegan mis palabras a ella, si me entiende o no. Ahora mismo estamos viendo una tendencia donde los jugadores apuestan por entrenadores mucho más jóvenes, sin darle tanta importancia a la experiencia a cambio de mucha energía y muchas ganas. En mi caso, poco a poco voy aprendiendo cosas, aunque todavía me falta mucho camino.

Despina: Cuando me dijeron su nombre, enseguida lo busqué en Google y en Youtube. Ahí encontré una entrevista suya que me sirvió para ver cómo period, cómo se expresaba. En esa entrevista contaba que solía viajar solo, con una agenda donde iba anotando sus entrenamientos y los estilos de juego de otros rivales. Me di cuenta que no period el típico jugador, vi que period un chico que sabe y se preocupa por lo que pasa alrededor.

¿Qué tienen el entrenador español para estar tan demandado?

Despina: Lo principal es que siempre llevan puesto el mono de trabajo. Tener talento te ayuda muchísimo, pero el trabajo es innegociable, trabajo de verdad. Yo he entrenado en Italia o Grecia y allí todo el mundo destaca lo importante que es el trabajo, pero de decirlo a hacerlo hay una distancia importante. Aquí en España se cube y se hace, se entrena por la mañana y por la tarde, siempre buscando la calidad.

Así de entrada, ¿cómo es empezar a trabajar con una nueva jugadora?

Roberto: Al principio hay que conocer a la jugadora, no puedes empezar a cambiar cosas sin que ella tenga confianza en ti. Esto sería un error, básicamente, porque la jugadora todavía no cree en esos cambios, así que terminará llena de dudas que no serán positivas. En nuestro caso, arrancamos en el mes de marzo, así que es más difícil aplicar cambios durante los torneos, no es como ahora que sí vamos a tener varias semanas de pretemporada. Hemos ido puliendo algunos detalles, pero sin volvernos locos. En los primeros entrenamientos buscamos mucha intensidad, prueba + error y aprender de cada experiencia.

¿Cómo es cambiar Barcelona por Madrid?

Despina: Al principio me costó, llevaba muchos años en Barcelona, donde he vivido mis mejores años… hasta hoy, creo que 2022 ha sido mi mejor temporada, aunque siempre cuesta dar ese paso, irte de un lugar donde te han ido bien las cosas. Por suerte hemos estado viajando mucho, así evitaba esa transición entre ciudades, pero ahora ya tengo mi apartamento y estoy muy cómoda.

Roberto: Ella viene de estar en Barcelona con un grupo de amigas con las que entrenaba, viajaba y convivía a diario; ahora en Madrid lo hace todo sola. Es un cambio importante, es regular tener esas dudas al principo, incluso puedes frustrarte si no llegan los resultados rápido, pensar que te has equivocado.

Despina: Al ultimate, ni Barcelona ni Madrid son mi casa, aunque en Barcelona estuve muy cómoda todos estos años. Yo siempre pienso en lo tenístico, la responsabilidad de acertar en ese aspecto, además lo hice justo en la época del año donde empezaba a defender muchos puntos. Tuve un poco de pánico al principio por todos estos temas.

Siempre podéis instalaros en Grecia…

Roberto: No le des concepts, que ya me lo ha dicho un par de veces (risas)

Despina: Lo he intentado, lo he intentado. Me dijeron que period muy bien chico, pero todavía no lo he conseguido (risas).

Roberto: El problema que tendríamos allí es que no hay jugadoras, no hay nadie allí entrenando, todos están fuera.

Solamente os separan dos años de edad, entiendo que es algo positivo.

Despina: Sobre todo a la hora de entender situaciones. Por ejemplo, la semana que disputamos el ATP 500 en Tokyo pasé la Qualy y tuve un buen sorteo en el cuadro ultimate, me tocó con otra jugadora de la previa, alguien con peor rating que yo. Sé que los números no sirven de nada, pero sobre el papel period un partido que podía ganar. Cuando se lo dije a Rober entendió perfectamente mis nervios, supo llevarme muy bien en ese momento porque entiende perfectamente cómo funciona todo. Que los dos seamos jóvenes ayuda para llevarnos bien y también para viajar más semanas, aunque siempre hay que poner límites entre jugador-entrenador.

Roberto: Cuando pasas tantas horas con alguien, si no existe ese vínculo se hace todo más complicado. Los dos tenemos días buenos y días malos, es como una relación, el secreto está en respetarnos y entender el estrés que conlleva el tenis.

En febrero cumplirás 30 años, ¿cómo se hace para mantener esa ilusión?

Despina: Ha sido duro porque yo fui buena de pequeña, llegué a ser Nº3 de Europa y top50 en junior, jugué los Grand Slams. Con 18 años estaba ya dentro de las 400 mejores y entrenando en la Academia de Juan Carlos Ferrero. Me iba tan bien que la cabeza, inconscientemente, tiende a pensar: ‘En dos años me meto’.

¿Qué recuerdas de esos primeros años?

Despina: Recuerdo partidos con Garbiñe o Svitolina en los Grand Slams junior. En Villena entrenaba mucho con Tita Torró, a veces ganaba ella y otras ganaba yo, pero dos años después ella estaba #50 y yo me había ido para atrás. Si te centras más en el rating que en mejorar, las cosas no saldrán, eso lo tengo claro. Mi familia tampoco period gente del tenis, solo se fijaban en los resultados, así que cometimos muchos errores en ese etapa. Elegir entrenador tampoco es fácil, una lesión que llega y te aparta una temporada tampoco lo es; al ultimate, entre unas cosas y otras cumples 25 años y sigues en el mismo sitio. Psicológicamente es duro ver el paso del tiempo.

El rating y la edad, vaya dos enemigos.

Roberto: La edad cada vez es menos importante, ahora todo el mundo se cuida y hay muchos especialistas que te ayudan a alargar tu carrera, antes a los 28 el cuerpo estaba fundido. Solo hay que ver a Djokovic: si te cuidas, eres capaz de competir muchos años. Sí es cierto que con el rating, si pasan los años y ves que no evolucionas, las ganas de afrontar este desafío van disminuyendo, no puedes tener las mismas ganas de empujar con 23 años que con 30.

En vuestro caso, sí se puede.

Despina: Yo me veo en mi mejor momento, tengo las cosas más claras que nunca, tengo mi equipo y me siento preparada. De joven no te enteras de las cosas, solo te preguntas por qué no subes tan rápido como el resto de las chicas. Todo se te hace cuesta arriba a esas edades, sobre todo si piensas que se te está pasando la edad. Ahora tengo 29 y estoy feliz, solo me enfoco en lo importante: jugar bien y mejorar. Cuando cumplí 23 y estaba #500 del rating pensaba que ya period vieja.

¿Qué os hace falta para dar el próximo paso?

Despina: Tengo que cambiar unas barreras que traigo de serie, me cuesta un poco apretar, ir a por el partido. He sido una jugadora defensiva durante mucho tiempo, eso te hace ser resultadista, pero estamos trabajando muy duro para modificar esas raíces que llevo dentro. El hecho de jugar por arriba me ayudó a ver las cosas de otro modo, esta temporada me tocó jugar con Muguruza (Tokyo) y contra Mertens (Monastir), dos partidos de los que aprendí mucho. Me di cuenta que ya no vale con meter la bola, porque una bola neutra ellas la atacan, ahí te das cuenta de cómo funciona todo. Uno de mis objetivos es jugar más liberada, sin pensar tanto en el marcador.

El circuito te obliga a jugar de una manera.

Roberto: Todo ha evolucionado mucho, sobre todo la velocidad. Ahora mismo, si no eres un animal físicamente y le pegas fuerte a la pelota, es muy complicado. Antes podías engañar, podías tener otras vías, en mi caso fue uno de los aspectos que me hicieron retirarme. Al ser pequeño, tengo cierta habilidad jugando con la bola, cambiando alturas y efectos, pero llegó un momento donde, a la gente que solía engañar con esos trucos, me aplastaban con 4-5 aces. Los partidos seguían estando bien, pero siempre caían del otro lado. El tenis te va obligando a jugar de una manera, ahora todos saben correr, atacar y defenderse bien. Si no alcanzas ese nivel, el tiempo te irá haciendo caer en el rating hasta desaparecer.

Vuestro nivel os ha llevado a empezar 2023 en Australia, en la United Cup. ¡Menudo premio!

Despina: Totalmente. No pasaré las Navidades en casa, tengo el vuelo el día 24, pero cuando me paré a pensarlo me dije: ‘Llevo desde los 18 años soñando con empezar la temporada en Australia’. Es una década deseando este momento, aunque es cierto que este año lo pude vivir por primera vez. Me hace muchísima ilusión repetir.

Económicamente también es un premio.

Despina: Desde luego, la película cambia mucho de estar en los Grand Slams a no estar. Existe muchísima diferencia.

Roberto: Los Grand Slams y los Masters 1000 pagan lo mismo a chicos y chicas, pero en torneos más bajos sigue habiendo una gran diferencia. Para todos es importante estar en los Grand Slam porque ahí tienes una cantidad segura que te sirve para todo el año, pero en el caso del circuito femenino cobra mayor importancia.

¿A qué te refieres?

Roberto: Cuando yo jugaba y no llegaba a entrar en un Grand Slam, recuerdo que me iba a la Qualy de algún ATP 250 o ATP 500, torneos donde ya se cobraba mucho, pero en las chicas sigue sin ser así. En WTA estás obligada a jugar los Grand Slams si quieres pagarte un entrenador y cubrir todos los gastos en viajes del año.

Despina: En julio fuimos a un WTA 250 en Budapest y me acuerdo que pasé la previa y gané un partido en el cuadro ultimate. Hasta el momento period mi mejor resultado de la temporada… pues cobré 2.600€. De ahí tienes que restar el lodge y los vuelos de mi entrenador. Esa misma ronda, en el circuito masculino, igual se cobra 10.000€. Son casi cinco veces más, solamente estamos igualados en Masters 1000 y Grand Slams.

Y cuando jugabas solamente los ITF, ¿cómo salían las cuentas?

Despina: En negativo. De hecho, cuando empecé con Rober todavía estaba tirando del dinero que había ganado en Australia. Empezamos jugando torneos de 25K porque no había nada más por arriba y los resultados me empujaron hacia abajo. Ahí es donde te pones un poco nerviosa, porque claro, quieres hacer algo de manera privada pero, si no te va tan bien como pensabas…

Roberto: Ese 25K fue en Antalya y perdió en primera de particular person y en primera de dobles, eso significa perder 3.000€ en un viaje de cuatro días. Si salen 6-7 semanas malas como esa puedes llegar a perder más de 25.000€. Ahora lo de Australia ya se ha ido, por eso siempre está la necesidad de llegar al siguiente Grand Slam, porque si no te toca parar de jugar.

¿Objetivos para 2023?

Despina: Mantenerme en el rating, aunque nos haría muchísima ilusión llegar al top100, este sería el objetivo a cumplir hasta Roland Garros. En mi cabeza lo tengo todo bastante ordenado, lo principal es seguir trabajando para ser más agresiva e ir a por los partidos, automatizar esas cosas que todavía me cuestan. Si trabajamos bien y consigo poner en práctica los consejos de Rober, estoy segura de que vendrás grandes cosas.

Roberto: Lo más importante es subir el nivel. Confío en que si trabajamos, subimos ese nivel y luego lo mantenemos durante mucho tiempo, llegarán los objetivos. Ahí arriba todas juegan bien, pero las buenas juegan bien durante más tiempo. Ahora nos vendrá súper bien un mes de entrenamientos para asimilar mejor los conceptos, luego ya nos iremos a Australia, el mejor lugar para empezar la temporada.

Debutar en el cuadro ultimate de un Grand Slam sería un objetivo muy especial.

Despina: La verdad que sí, lo veo más cerca que nunca, pero estoy tan enfocada en el trabajo que tampoco lo quiero pensar demasiado. Sé que igual no paso la Qualy en Australia, pero quizá luego lo haga bien un par de meses y entre directa en Roland Garros, nunca se sabe.

Si se jugaran los cuatro Grand Slams al mismo tiempo, ¿en cuál te gustaría debutar?

Despina: Donde pueda venir mi familia, en Europa. Me hace mucha ilusión que puedan venir, llevo muchos años fuera de casa, viviendo sola, creo que es obvio que el tenis me encanta, pero me gustaría compartir ese momento con ellos. Para ellos es mucho más difícil, yo al menos sigo aquí peleando y cumpliendo mi sueño, pero ellos están lejos por verme hacer lo que me gusta. Mi sueño es hacer un gran resultado en pista y poder abrazarles luego.

Roberto: Lo que te acaba de decir es, que si pasa la previa en Roland Garros, se presenta aquí toda su familia (risas).

¿Te acuerdas mucho de ellos?

Despina: Llevo diez años fuera, es muchísimo tiempo. Mi padre tiene 87 años, igual cuando acabe de jugar ya la queda poco, aunque estas cosas es mejor no pensarlas. Mi madre también es mayor, tiene 70, pero es la vida que he elegido y me siento una privilegiada. Aunque ellos siempre me han apoyado en todo, este issue tiende a pesar un poco más cada temporada que pasa.



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